Desde que tengo recuerdo he sido una persona muy sensible, y cultivar esta cualidad, al igual que lo hace un jardinero apasionado, es a lo que me dedico.

 

Para mí sentir, es un acto de comunión con lo que nos rodea desde un punto de vista casi reverencial. Sentir me  ancla en el presente, y me permite convivir con lo que tengo frente a mi, sea una planta, una emoción, o tu mejor amiga.

 

Esa habilidad por sentir ha venido acompañada por otro fuerte impulso que ha sido crear. Sentir va de fuera hacia dentro, crear equilibra la balanza y permite llevar esa energía desde dentro afuera.  En ese ir y venir está la base de la comunicación, del compartir, de ese continuo flujo que es la vida.

 

Cuando me pongo delante de una persona trato de sentirla como un todo, un ser vivo formado por todas y cada una de sus vivencias desde que nació. En esas vivencias están incluidas desde la forma en la que respiramos hasta la sensación que produjo una ruptura de pareja, pasando por malas posturas, acidentes...

El cuerpo está continuamente procesando todas nuestras vivencias, somos nuestra propia terapia, pero cuando el cuerpo se ve sobrepasado y es incapaz de hacerlo, se crea un bloqueo. Estos bloqueos son la causa de los síntomas por los que pedimos ayuda: dolor, estrés, ansiedad, falta de energía...

 

Mi papel en este punto es simple. Realizar una escucha profunda y sin juicios de lo que el organismo está expresando y crear las condiciones adecuadas que permitan al propio cuerpo resolver sus bloqueos y reencontrar el equilibrio.

Para ello, y dependiendo de cada caso en particular y sus necesidades utilizo la Osteopatía, la Tecnica Cráneo-Sacral y de la acupresión, todas ellas técnicas profundas, respetuosas y eficaces.

Cada organismo es un mundo, pero entorno a  3-4 sesiones podemos observar cambios sustanciales. 

 

Aunque debo devolverte la pregunta: ¿Cuánto tiempo estas dispuesto a dedicarte a ti mismo para escuchar, entender y liberar tus bloqueos?

El tipo de trabajo que realizo, aunque sutil, es potente. Al liberar bloqueos, se movilizan las toxinas estancadas, se puede contactar con emociones reprimidas, se restaura la movilidad articular y se pasa de un estado de desequilibrio a uno más equilibrado.

Para asimilar este proceso, nuestro organismo necesita de una transición que a veces puede venir acompañada de diversas sensaciones corporales, que no son más que las respuestas de los tejidos a cambios profundos.

Entre estas reacciones, las más frecuentes son: sensación de cansancio, pesadez, ganas de dormir, cierta perturbación emocional... Estas sensaciones son pasajeras, desaparecen en 2-3 días para dar lugar a una sensación de mayor ligereza, bienestar y confort.

 

En caso de experimentar una reacción de este tipo es recomendable escuchar lo que realmente te pide el cuerpo, ya que éste está trabajando para solucionar su antiguo problema, el mecanismo de auto tratamiento se ha encendido. Si el cuerpo te pide calma, ofrécesela.

 

Bebe suficiente agua, evita el alcohol, modere la actividad física.

 

En pocos días los cambios se asentarán y podrán volver a su ritmo habitual con la sensación de estar más energetizado, equilibrado y sereno.

Gael Garcia 2019 ®